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| El ultimo domingo fuimos Oscar y Meri a estrenar las raquetas de nieve, y Artur a calentar las suyas para la temporada. El destino que cogimos para tal propósito era la Torre de Eina a través del Valle de Eina, o sea desde el valle francés que se aproxima al Pic de Eina desde el norte. |
Salimos sobre las 7 de la estación de tren de Castellbisbal y llegamos al parking, o mejor dicho, a la curva donde dejamos el coche a las afueras de pueblo del Eina sobre las 10. Sin ver mucho de marcas y con buena intuición nos dirigimos hacia el valle de Eina y empezamos a subir primero solo con botas, después con raquetas, y mas tarde aun, donde se hace demasiado inclinado ya, con crampones y piolet - Oscar delante, a toda hostia. Llegamos a la cima sobre las 3 y nos quedamos solo un cuarto de hora, muy bien abrigados. |
 Mientras que nos toca el sol y estamos moviéndonos, esta todo muy chulo. Pero no hay que quedarse parado mucho rato, ni para papeo, ni para cambiar de equipo. El termómetro de Oscar marca siete bajo cero. Si no te mueves, te quedas para siempre, como le había pasado al ratoncito desgraciado de la foto. |
En la bajada cambiamos algo el rumbo, bajamos con crampones mientras que se trata de mucha nieve, y después nos los quitamos y continuamos con botas ya, que nos deja ir más de prisa - Meri delante, a toda hostia. Es que los días son muy cortos y queremos llegar al coche antes de que se haga oscuro. Pues llegamos al coche justo a tiempo, a las 5:30, cuando el sol desprende sus últimos rayos sobre los picos nevados. Después de un vaso de lecho caliente, gracias al termos de Oscar, y unos croisants de chocolate, sobre las 6 nos movemos otra vez dirección Barcelona. |
 Y todo el día - Artur siguiéndolos, a toda hostia. |
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